Aleksente, calculador y sobre todo uno de los hombres más deseables, envidiado y temido por donde quiera ei Ivanovic, un ruso de 34 años, abogado, analista, empresario filántropo, billonario, fuerte, inteligque vaya.
Se presume que el señor Ivanovic ha sido uno de los protagonistas en mercado negro de armas, tráfico de materiales nucleares, y demás delitos.
Él es el Playboy de la mafia.
Las grandes empresas que ha formado Ivanovic alrededor del mundo lo prueban, con tan solo 34 años es propietario de un sinfín de "máscaras" con las que se limpian a cada segundo sus billones. Ahora su imperio se le conoce como La Mafia Inc.
Aleksei sigue tomando su champagne favorita en las calles rusas. No hay pista de todo lo que se le acusa y se teme. Es un hombre que limpia cada paso que da... Pero eso acabará pronto.
Fascinación [La Profesional 02] - Kris Buendia
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| Al hombre que se supone que tenía que incitar, terminó incitándome a mí. Me he desviado de mi misión por completo y a veces pienso que ni siquiera comencé a hacerla para trazar la propia. |
No puedo estar enamorada de un mafioso, mi corazón cree que es inocente, pero me temo que al final tendrá que ser culpable de algo y espero que no sea por romper mi corazón como está a punto de hacerlo.
Lo acepto, caí en sus redes de una manera que ni yo misma lo podía creer cuando ya sus dedos se encontraban en mi cuerpo, sus labios en los míos y mis gritos ahogados en su garganta.
Nunca me ha gustado seguir órdenes y por gracia de Dios o del mismo diablo no sé cómo cumplo las suyas. De algo estoy segura, y es que Aleksei Ivanovic me tiene fascinada
Lo acepto, caí en sus redes de una manera que ni yo misma lo podía creer cuando ya sus dedos se encontraban en mi cuerpo, sus labios en los míos y mis gritos ahogados en su garganta.
Nunca me ha gustado seguir órdenes y por gracia de Dios o del mismo diablo no sé cómo cumplo las suyas. De algo estoy segura, y es que Aleksei Ivanovic me tiene fascinada
Redención [La Profesional 03] - Kris Buendia
Lo logré. ¿Lo logré?
Yo no lo entregué, él dejó que se lo llevarán, me miró por última vez y pronunció las palabras malditamente correctas que me desgarraron el corazón y el alma.¿Esa es su excusa?
Ahora queda la otra parte de la historia, la que temo saber y no me atrevo a preguntar, no quiero que también sea culpable de eso, me rehúso a creer que el hombre que amo es un asesino.



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